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lunes, 24 de octubre de 2011

Las vacas gordas y las flacas

 

Paula Ballesteros

He aquí que vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto,
pero después de ellos vendrán siete años de hambre. Toda la abundancia anterior será olvidada en la tierra de Egipto. El hambre consumirá la tierra, y aquella abundancia pasará desapercibida en la tierra, debido al hambre que vendrá después, porque será muy grave.

El hecho de que el sueño del faraón haya sucedido dos veces significa que la cosa está firmemente decidida de parte de Dios, y que Dios se apresura a ejecutarla. Por tanto, provéase el faraón de un hombre entendido y sabio y póngalo a cargo de la tierra de Egipto.

Haga esto el faraón: Ponga funcionarios a cargo del país que recauden la quinta parte del producto de la tierra de Egipto durante los siete años de abundancia. Que ellos acumulen todos los alimentos de estos años buenos que vienen, que almacenen el trigo bajo la supervisión del faraón, y que los guarden en las ciudades para sustento. Sean guardados los alimentos como reserva para el país, para los siete años de hambre que vendrán sobre la tierra de Egipto. Así el país no será arruinado por el hambre.

Interpretación bíblica o científica, para gustos los colores, la historia se repite, el hombre no aprende de sus errores estando condenado a reproducirlos una y otra vez hasta que llega a un estado de idiotez supina. Los años pesan y la ingeniería social que durante siglos han elaborado los que mandan, causa  efecto.

El gobernante egipcio tuvo que llevar a su pueblo hasta la miseria y hambruna para tomar medidas que cualquier ciudadano medianamente responsable, toma en la economía de su casa. 

Sin duda no es lo mismo administrar lo que tienes que hacerlo con lo de los demás y nuestros megalómanos representantes, administran nuestro dinero sin importarles como se llega a final de mes. Cualquier ciudadano que cometiese apropiación indebida de bien ajeno, sufriría las consecuencias jurídicas y penales recogidas en el Código.

Llegar a tener un puesto en política es un salvoconducto para esquilmar sin límite ni recato y recibir pensión vitalicia por ello. Nunca pasa nada y la cuerda de presos, por cierto muy larga, que debería estar formada por impresentables de guante sucio, pasa ante nuestra vista dejándonos cara de idiotas.

Se publican las listas de lo que cobran nuestros señores del desgobierno y nadie pide responsabilidades ante lo inverosímil que resulta adquirir patrimonios semejantes (si es que declaran todo) con sueldos que aunque no tienen nada de modestos, no permiten a nadie conseguir lo mismo.

Vivimos la era del unte: yo unto, tu untas, el unta, los demás se joden y nosotros nos ponemos las botas. Mantenemos organismos públicos mal organizados, con coste altísimo a las arcas del Estado, duplicadas sus funciones y pregonando la necesidad de que existan por aquello del estado del bienestar ¿qué bienestar y para quién? Los recaudadores del rey llegan en mesnadas y dejan al campesino sin el pan para dar comida a sus hijos porque las arcas están vacías.

El campesino se empeña con un prestamista para comprar semillas, trabaja la tierra con la esperanza de una buena cosecha que le permita cancelar su deuda pero vuelven los recaudadores con sus soldados, tierras embargadas, hambre, miseria, enfermedades, el mejor caldo para una revolución fruto del hastío del hombre de la calle.

Las revoluciones no han servido para nada, el hombre actual lo demuestra, si acaso para cambiar el nombre al sistema y hacer una limpia y merma de todos los sublevados. La Edad Media con el reparto de tierras, títulos y esclavitud no terminó nunca, solo nos engañaron con la Democracia y un montón de promesas con palabras ininteligibles para la sociedad. La casta política, como la jurídica, emplea un código parlante apoyado en leyes que les blindan para poder cometer estafas y decir que ya lo habían anunciado.

Lo publican en el Boletín Oficial del Estado, sabiendo que casi nadie lo consulta como prueba de su honradez, ¿pero es que en este país seguimos en el Medievo, somos idiotas o ambas cosas?

Con el nacimiento de esta falsa Democracia y el tan cacareado Estado del Bienestar, aparecieron los impuestos directos e indirectos y tan campantes con el eslogan de “Hacienda somos todos”; sí, pero unos llenamos las arcas y otros se lo reparten sin el más mínimo pudor apuntalando su puesto entre los corifeos a los que proporcionan otro puesto como garantía de su fidelidad.

El verbo untar está presente: yo te concedo licencia para construir, tú me untas y financias al partido y el banco concede hipotecas que garanticen el unte de todos nosotros.

Las Cajas de Ahorro, entidades creadas para administrar los ahorros del campesino, se han pasado a la concesión de las hipotecas de las viviendas que construyen especuladores con el beneplácito de los caciques que anidan en los ayuntamientos esperando las ganancias de su jugada.

Ahora además nos piden refinanciar de nuevo la deuda de  la banca contraída por la burbuja inmobiliaria que han propiciado.

No se preocupen, nosotros, como los campesinos de la Edad Media, entregamos la cosecha de toda una vida de trabajo y ahorro para cubrir todos los elementos tóxicos de la banca, mantener a los impunes políticos y votar, pero de indignación para mantener a los mismos perros con distinto collar que no requieren otra condición que hablar la jerga política, tener mucha caradura y poca preparación para el cargo.

Lo que me asombra es que cultivemos la idiotez hasta el punto de seguir siendo esclavos de un sistema al que solo le importa seguir acumulando poder y dinero a costa de lo que sea.

Éste fue el cartel de la película basada en la matanza de Puerto Hurraco, metáfora de una España que nunca termina de desaparecer del todo

 

Por ejemplo permitir a jueces y fiscales acceso a la carrera política, conservando  antigüedad y puesto a través de a excedencia. Resultado: el poder judicial es un brazo del gobierno al que permanecerá fiel para garantizar pensión política, esa que ningún trabajador obtiene aunque se deje los cuernos.

Para qué sirve el Banco de España si no controla y supervisa a esos directivos que se conceden a si mismos indemnizaciones millonarias por una función en la que hacen peligrar los ahorros de los impositores. ¿Qué responsabilidades se le deben pedir a todos aquellos que esquilman con bula comprada con dinero público?

Los políticos deben bajar a la calle, tomarse un vino con los ciudadanos normales y aprender como se cuida la mano de obra que les permite vivir como señores feudales en el siglo XXI.

Ahora en campaña electoral Rubalcaba pregona las medidas que conoce para salir de esta crisis ¿por qué no las ha puesto en marcha en su cargo político? Rajoy dice que le va a dar a cada empresario que cree un puesto de trabajo 3000 euros, me suena a cheque bebé, ni un hijo se saca adelante con esa cantidad ni a un trabajador se le puede pedir que se conforme con subsistir. Ambos tienen el mismo cometido, cepos de caza para votantes que se retiran cuando se ha caído en la trampa.

Los sindicatos con reminiscencias franquistas, subidos en el poder que dan las subvenciones millonarias, se ocupan de justificar su cómoda subsistencia enfrentando a trabajadores y empresarios. Las empresas, pequeña, mediana sobre todo dan el 75% del trabajo, arriesgan todo lo que tienen, pagan impuestos y gastos  que hacen imposible su subsistencia ¿cuando nos enteraremos que empresario lo es un simple tendero que tiene un trabajador?

Las grandes mentiras de la empresa no residen en la que se esfuerza día a día con menos garantías muchas veces de poder sobrevivir ni se tienen que convertir en ONG sin las subvenciones de estás.

Con un esquema así estudian hoy la historia, terriblemente actual si se fijan atentamente en las funciones y obligaciones de cada uno en el presente

Vivimos en el limbo de los derechos (gracias al estado del bienestar) y no queremos entender que se obtienen a costa de responsabilidades, nunca con cargo a los demás.

Cada uno tiene libre albedrío papa elegir y leyes que garanticen el fruto de su elección.

En el país de la solidaridad, con el Quijote como referencia, somos insolidarios con los que eligen dentro de la ley  un camino diferente al nuestro. La Memoria Histórica sigue fomentando las dos Españas; la de Puerto Hurraco y la del señorito magnánimo al que gusta escucharse a sí mismo dando mítines.

El estrado mitinero engancha, no cabe duda de que salir a la palestra y enfervorecer a los asistentes repitiendo una y otra vez el mismo mensaje, tiene su aquél.

Por eso Felipe González  no se resiste y aparece pregonando un cambio, mientras Zapatero compungido contiene su emoción mostrando la frialdad que tiene la conciencia del que siente la incomprensión de los mismos a los que ha hecho bien. Los Fanáticos suelen justificarse a sí mismos con argumentos que los convierten en mártires de una causa.

Mientras tanto Rajoy trata de conquistar al emprendedor con 3000 euros para que se solucione el paro, llegamos a la conclusión de que el sistema puede funcionar si los empresarios siguen apretando las mandíbulas y creando empleo.

Tenemos todos los aditivos para que este periodo se conozca como el Medievo del siglo XXI. Cabeza del estado, nobleza con cartera, caballeros fieles a ese noble con renta y plaza asegurada y campesinos con coche.

¿Qué más queremos? Por cierto, como esto es un artículo de opinión, me resisto a mencionar nombres o cifras que ya conocemos, no es una noticia, ni soy el BOE aunque recomiendo su consulta para hacerse una idea de a quienes y qué financiamos con el recorte de la Sanidad o las residencias de ancianos, por ejemplo.

Si eso es mucha molestia limítense a seguir escuchando mítines, dividiendo su fuerza en partidismos y fomentando el odio, a ellos los otros los de la casta política les viene muy bien, pero por favor no se lamenten.

Fuente:

http://www.eldigitaldemadrid.es/articulo_c/general/2466/las-vacas-gordas-y-las-flacas

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