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miércoles, 15 de agosto de 2012

“Algo de mi se va muriendo”. Un cáncer silencioso llamado mobbing

 

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Carmen González Alcántara

Algo de mi se va muriendo

-Volver a trabajar sin que se resuelva la situación laboral, empeoró mi salud. Surgieron situaciones nuevas que demuestra el poder que algunos compañeros ejercen sobre mi, y me siento indefensa.

-Esta vez no me acompaña la esperanza de que me reúnan para aclarar mi situación. Me acompaña el miedo a que me vuelven a reunir para decirme que no soy nadie y sentirme un estorbo por querer hacer mi trabajo y sentirme respetada, no maltratada.

-El esfuerzo que hago todos los días en ir a trabajar sin mostrar que estoy asustada, me supone un desgaste familiar.

-Estoy asustada porque, aunque no quiera, me va invadiendo el poder que ejercen sobre mi, simplemente por ser trabajadora no grata. Estar sometida a que me griten, calumnien, ignoren, pues tienen, el apoyo de los organismos, con su silencio administrativo y de la jefa de Sección de Centros y Hogares, que me dejó bien claro que yo no soy nadie, reforzando en la dirección del centro su dominio en mi.

-A pesar de la situación que vivo en este centro, hago el esfuerzo de estar bien, sin mostrar desequilibrio en el trabajo. Aunque tenga miedo, no lo demuestro y hago que los menores no se den cuenta de mi ansiedad y miedo hacia mi relación laboral.

-Cuando llego a mi casa, a mi hogar me transformo y manifiesto todo lo que no me atrevo en el trabajo: desilusión por hacer las cosas en consecuencia no hago nada, ansiedad por lo que como deprisa y mal, conscientemente. Paso momentos largos sin hacer nada, dándole vueltas a la cabeza pensando y repitiéndome, qué es lo que estoy haciendo mal para merecerme esto en el trabajo, siento vértigo y me quedo sin fuerzas. Estudiar me da miedo: por un lado porque me siento amenazada con perder el puesto de trabajo, por otro lado por temor a aprobar y continuar sufriendo como castigo.

-Me viene a la cabeza que como solución podría pasarme algo y morir. Acabaría con el sufrimiento ,ya que por ser como soy, no puedo permitir que me maltraten ni consentir, en este trabajo con menores dar ejemplo de convivencia basada en la intolerancia. Por otro lado, dejaría que mi familia también descansara de ver como sufro por mi situación laboral que impide que saque fuerzas para estar con la familia y disfrutar.

-Aunque no quiera sale el sentimiento de culpa.

-Siento que más que vivir estoy tirando de mi para seguir viviendo.

-Me indigna saber, sentir, que en el mundo laboral se pone por delante la condición de trabajador/a antes que la de persona.

-Si en vez de una relación laboral fuera de pareja, ya estaría separada hace tiempo. Por desgracia es una relación laboral y estoy sometida a la voluntad de los prejuicios de unos/as cuantos/as que piensan y creen que por encima de todo está la condición laboral, y que el respeto como persona se le da, a los que crean oportuno.

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-Teniendo en cuenta todos esos momentos de dolor, son mas las ganas que tengo de acabar con todo y descansar.

-Necesito trabajar, me merezco el trabajo que tengo porque, se que se me da bien, estar con los menores y fomento, refuerzo y respeto el trabajo en equipo.

-Procuro hacer lo que hacía estando de baja, para coger fuerzas: pasear, ir a la playa. Para eso he procurado ir cogiendo días de asuntos propios.

-También fui al médico para tranquilizarme un poco, no para estar de baja, sino para sentir que no me abandono y poder llorar la agonía que produce trabajar en estas condiciones, donde se me exige ser fuerte y tener paciencia, estar bien presentable y no mostrar miedo, solo seguridad.
¿ Quién se lo dice a mis neuronas? ¿a mi corazón, a mis sentimientos? !Tengan paciencia¡

Estoy cansada de tener que ir continuamente con una grabadora, para poder tener pruebas de lo que me sucede,¿ a quién le importa?. Les da igual. Cada vez que salgo de la guagua y me preparo con la grabadora empieza a latir el corazón y me quedo sin aire, tengo que respirar varias veces para poder continuar, diciéndome, ánimo.

Si todos mis esfuerzos no van acompañados de un cambio en las relaciones laborales ,se convierte en agonía laboral . En estos momentos, vuelvo a necesitar pastillas pero ya no para esperar que se solucione nada, sino para poder vivir sabiendo que no quiero dejar mi puesto de trabajo, que me gusta, y que tanto me cuesta tener. Temo por mi salud, por mi ser.

No me merezco el trato que me están dando simplemente por querer hacer mi trabajo.

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